Monvínic Store Blog - El Club 50 de Julio 2019

Por Monvínic Store

¿QUÉ HAY EN LA CAJA ESTE MES?


Oikonomoy Crete Assyrtiko 2013

Ziros / Sitia / Creta / Grecia

Creta es una de las islas más grandes de Grecia y durante mucho tiempo sus vinos gozaron de una gran popularidad y reputación, especialmente durante la Edad Media. Esta gloria internacional se acabó, pero hoy en día hay un pequeño grupo de enólogos que está trabajando en la recuperación de la vitivinicultura más auténtica de la Isla. Uno de esos pocos viticultores es Yiannis Oikonomoy, un productor solitario en esa aislada isla, de concepción artesanal y ligado estrechamente a la tradición vitivinícola del lugar. Sobre todo tiene una gran habilidad para conseguir vinos identitarios y de gran calidad, vinos atemporales, de corte clásico, finos y con una capacidad de envejecimiento impresionante.

Los viñedos que cultiva están situados en la parte alta de la meseta de Ziros, a 30 km al sur de la ciudad de Sitia, en la parte oriental de Creta. Yiannis estudió Enología en Alba, Piamonte, y pasó algunos años trabajando en diferentes bodegas de renombre en esa región italiana como las de Paolo Scavino o Ceretto, y también en otros lugares como en Alemania con Franz Keller y en Burdeos en Château Margaux. En el año 1994 regresó a su Creta natal y empezó a recuperar las viejas cepas que siempre había cultivado su familia situadas en una finca de 16 hectáreas de olivos, bosques, garriga, con 10 de ellas de viñedos en producción, unas parcelas repartidas en los pueblos de Ziros, Katsidoni y Etia. Están a una altitud de 550-650 metros sobre el nivel del mar y pese a su latitud es una zona relativamente fresca por la influencia de una constante brisa marina y una publiometría de entorno al 600 mm al año. Allí aparecen gran cantidad de suelos distintos, suelos muy pobres, principalmente de piedra caliza, con algunas partes de marga más arcillosa y esquisto.

Yianni trabaja estos viejos viñedos recuperando las variedades tradicionales de la isla, variedades como las blancas Vilana, Assyrtiko, Thrapsathiri o las cepas tintas Mandilari (allí llamada Voidomati) y especialmente Liatiko, una antigua variedad que Yiannis cultiva con gran esmero ya que no se encuentra en ningún otro lugar, una cepa con mucha personalidad con la que él hace vinos de largas crianzas que alcanzan mucha complejidad y profundidad. Son todas viejas plantas prefiloxéricas sin injertar y conducidas en vaso, con un follaje que llegas hasta la superficie del suelo para asegurar contener la humedad de la noche que retiene el suelo. Tienen una edad de entre 40 y 80 años, la mayoría entorno a los 60 años, cepas que este viticultor cultiva manualmente con absoluto respeto y dedicación con una agricultura orgánica cuidadosa, sin productos químicos y sin maquinaria, un trabajo manual con el que consigue muy bajos rendimientos que le aportan una fruta de calidad de una concentración máxima.

¿Con qué, cómo y cuándo me lo bebo?

Tanto el cultivo como la vinificación de los vinos los hace de forma tradicional y lenta, con un intervencionismo mínimo, con fermentaciones naturales y crianzas oxidativas en barricas muy viejas, algunas situadas dentro de la bodega y otras fuera, al sol... Son vinos naturales sin aditivos, solo una pequeña dosis de azufre para estabilizarlos antes del embotellado. Su trabajo es perfeccionista y totalmente incisivo, son concesiones, gran parte de su producción la descarta como tal y hace un vinagre buenísimo. Los vinos salen al mercado ya maduros, hechos, cuando él considera que se acercan a lo que él quiere y están listos para beber, algunos con 10 o 15 años de crianza, como el último Sitia tinto, que ha puesto en el mercado es el 2004.

Este CRETE 2013 está elaborado con 100% Assyrtiko. Es un vino blancos que por su larga crianza se muestra maduro y marcado por un proceso oxidativo, pero mantiene un perfil siempre fresco, incluso crudo. Tiene con cuerpo y estructura acerada, compensados por una vitalidad presente generada por una acidez interna afiliada que lo hace alargado, austero, firme, tenso y de perfil mineral como pocos…  blanco de color oro que tienen una desbordante energía, intensamente sápido, salado, con bonitos aromas y sabores mediterráneos a melocotón de viña, nueces, miel, especias, con notas yodadas, a piel de naranja confitada, hoja de té y garriga… Si puedes no beber todo el vino de la botella de una sola vez, déjalo en la botella unas cuántas semanas, incluso meses, y ves viendo su espectacular evolución mientras respira.

 

Alexander Jules Fino 9/65 saca junio 2017

Sanlúcar de Barrameda / Cádiz / Andalucía

Alex Russan es un curator norteamericano que hace ya un tiempo con su trabajo de investigación colabora en la revalorización de los grandes vinos olvidados del Marco de Jerez.
Es un importador aventurero de vinos a Estados Unidos y  es un gran entusiasta de los sherries. Federico Ferrer, su importador en España, lo define como un “hombre genial de carácter renacentista”. Así, en el 2013, inspirándose en los famosos Single-Barrel Scotch, inició su actividad de curator en Jerez buscando y descubriendo vinos únicos en viejas bodegas tradicionales del Marco para embotellarlos y llevarlos a USA bajo el sello Alexander Jules.
Todo empezó con el hallazgo en una de las muchas pequeñas bodegas semi desconocidas de la región de ocho barricas de Oloroso que habían estado abandonadas durante más de 40 años. Era un vino muy muy viejo, sólo se sabía que los orígenes de la Solera databan de mediados del siglo XIX... Un vino excelente, complejo y concentrado, un vino que Alex embotelló y al que llamó  Oloroso "Los Abandonados".
Desde entonces ha seguido haciendo selecciones y embotellados de estas joyas de una calidad excepcional elaboradas tradicionalmente siguiendo los viejos usos del lugar y que por suerte aún se conservan en algunas bodegas. Las sacas “en rama”, sin filtrados ni clarificados, son pequeñas y minuciosas. En lugar de embotellar desde diferentes botas de una Solera entera, Alex selecciona vinos de botas individuales dentro de la Solera y los embotella sin mezclar. En las etiquetas aparece el número de botas seleccionadas del número total de botas de la Solera.

¿Con qué, cómo y cuándo me lo bebo?

Este Amontillado que te envía este mes Lady Pruïna proviene de un Fino muy muy viejo  de la Solera del Fino Camborio que consta de 65 botas, una pequeña selección con una antigüedad mucho mayor al Fino Camborio que comercializa la bodega Juan Piñero de Jerez. Son 9 botas seleccionadas por su calidad, botas con una crianza bajo velo individual y característica cada una de ellas, obteniendo así una combinación de diversos velos de levaduras que dan una complejidad asombrosa a este fresco Amontillado que te proponemos. Se embotelló "en rama" en junio del 2017. Es un vino generoso, con un bonito color oro, un vino sápido e intenso donde el perfil del suelo se impone ante la influencia de la crianza biológica. Está elaborado con la uva Palomino Fino y, como todos los vinos de la bodega Juan Piñero, tiene un estilo puro de “almacenista” conservando el perfil de los vinos de Jerez más antiguos y artesanales, de corte clásico, muy persistente y sabroso en boca, salino, con aromas a frutos secos, hoja de tabaco, chocolate, especias, ahumados, con notas yodadas y minerales. Lo puedes beber solo, así, como regalo antes de comer, acompañado con unas almendras tostadas, pero si quieres comer con él, es perfecto para maridar cualquier alimento de sabor intenso y con notas saladas como mojama, anchoas, quesos de pasta seca, azules maduros, embutidos muy curados, con un bloc de foie...  Bébelo pausadamente disfrutando de toda su complejidad, en copas de tipo vertical sirviendo muy muy poco, a unos 14-16ºC, a sorbitos pequeños dejando que te invada todos los sentidos.

 

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